
Continuamos el recorrido por los reinos del Continente — y hoy llegamos a Bernabel, tierra de las increíbles diosas que habitan el universo mágico de Lunas de Poder.
Como conté en el artículo anterior, el origen de cada reino tiene una historia propia. Y la de Bernabel es especialmente cercana para mí — porque nació de una postal de la zona cordillerana de la provincia de Río Negro. Mi provincia. El lugar donde vivo y donde la naturaleza me rodea todos los días.
La imagen de esa postal ofrece todo lo que un reino de diosas necesita: altas montañas con picos nevados que se fusionan con las nubes en un cielo celeste infinito. Al pie de esas grandes elevaciones se extienden frondosos bosques y múltiples lagos que a veces se conectan entre sí, mientras otros permanecen solitarios, como guardando un secreto que nadie más conoce.
Es un ambiente enigmático y poderoso. Una naturaleza cambiante y fuerte que afronta bajas temperaturas sin perder ni un gramo de su belleza. Los paisajes de la Patagonia tienen esa cualidad particular — no se doblegan, no se suavizan para ser más accesibles. Son imponentes, salvajes y profundamente mágicos. Y esa energía era exactamente la que necesitaba para el hogar de las diosas de Bernabel.
Porque las diosas de este reino no son figuras delicadas ni distantes — son seres que llevan en su esencia la misma fortaleza de las montañas que las rodean. Su magia es antigua, su presencia es imponente, y su rol en la saga va revelándose a medida que la historia avanza.
Si querés conocer más sobre las maravillas que guarda este reino y los secretos que las diosas de Bernabel guardan, te invito a leer Lunas de Poder: El Origen de las Mujeres Mágicas.
¿Querés seguir explorando el Continente? Suscribite a la newsletter de los Habitantes del Continente y el primero de cada mes recibís una carta con novedades de la saga, secretos del mundo mágico y contenido exclusivo directo en tu correo.
Creado con ©systeme.io• Política de Privacidad • Términos del servicio