
Llegamos al último de los reinos humanos del Continente — y qué manera de cerrar este recorrido. Bienvenides al mágico reino de Gregorin, un lugar que no necesita demasiada imaginación para parecer fantástico, porque la realidad que lo inspiró ya lo es.
Gregorin nació de una postal del majestuoso Cerro de los Siete Colores, ubicado en la provincia de Jujuy, a los pies del pintoresco pueblo de Purmamarca, situado a 2.324 metros sobre el nivel del mar. Cuando vi esa imagen por primera vez, me cautivó de inmediato. No podía creer que un lugar así existiera en mi propio país.
Lo que hace único a este cerro es su historia escrita en capas — literalmente. Sus sedimentos fueron formados hace aproximadamente setenta y cinco millones de años, y cada color que se distingue en sus paredes cuenta una historia geológica diferente. El rosado, compuesto por arcilla roja y fangolitas, tiene entre 3 y 4 millones de años. El blanquecino es piedra caliza de 400 millones de años. Los pardos, marrones y morados esconden plomo y margas arcilosas de 80 a 90 millones de años. El rojo viene del hierro. El verde del óxido de cobre. El pardo terroso del manganeso. Y el amarillo mostaza de areniscas con azufre de otros 80 a 90 millones de años.
Setenta y cinco millones de años de historia pintados en una sola pared. Eso es Purmamarca. Y esa es la energía que quise traer a Gregorin.
Ese paisaje multicolor me llevó a imaginar un reino vibrante y estimulante, con una población que adaptó sus labores para destacar en coloridos telares que imitan su entorno. Sus habitantes son artesanos del color, tejedores que llevan en cada obra la memoria del cerro que los rodea. Con una monarquía de larga data, Gregorin ofrece a los viajeros que buscan refugio y provisiones una experiencia única — cálida, colorida y profundamente arraigada en su tierra.
Sus banderas llevan los colores negro y amarillo, y en sus escudos figura el jaguar — el Panthera onca — símbolo de poder, instinto y presencia imponente. Un emblema perfecto para un reino que, aunque vibrante en colores, guarda una fortaleza silenciosa que no conviene subestimar.
No cabe duda de que Gregorin, como el cerro que lo inspiró, es mágico por sí solo. Para conocer más sobre la monarquía que lo habita, sus pobladores y sus costumbres, te invito a sumergirte en las páginas de Lunas de Poder: El Origen de las Mujeres Mágicas.
¿Querés seguir explorando el Continente? Suscribite a la newsletter de los Habitantes del Continente y el primero de cada mes recibís una carta con novedades de la saga, secretos del mundo mágico y contenido exclusivo directo en tu correo.
Creado con ©systeme.io• Política de Privacidad • Términos del servicio